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¿Por qué le caemos mal a las personas?

Fuimos todos, alguna vez, víctimas de miradas poco amigables de parte de alguien que conocimos o que nos miraba desde lejos.

Cuando esto sucede, nos planteamos una serie de preguntas con el fin de entender:

¿Por qué les caemos mal a las personas?

1. Razones físicas

Por una cuestión primitiva, la primera impresión que las personas se hacen acerca de otras tiene su base en el físico. En una primera instancia, el físico sugiere presuntos hábitos de vida.

En segundo lugar, a nivel inconsciente, el parecido corporal a los parientes o amistades de la infancia juega un rol importante a la hora de generarse un prejuicio. Por último, los bebés también sonrien más a aquellas personas que les resulten atractivas.

2. Mala postura corporal

El lenguaje corporal dice mucho sobre las personas: Habla sobre su temperamento, seguridad, apertura para socializar, sus intenciones, y otros cientos de cuestiones que, subliminalmente, le sugieren al individuo de en frente si vale la pena establecer un vínculo con nosotros o alejarse. Esta cuestión es subjetiva, es decir, la compatibilidad o incompatibilidad entre ambos sujetos estará determinada por su personalidad.

De todas formas, cabe destacar que hay posturas que son comunes a las personas con pocas habilidades sociales como: Estar encorbada, entrecruzar los brazos a menudo, y mirar al piso frecuentemente.

3. La indumentaria

La ropa que visten las personas habla mucho de su personalidad, y aquí nada tiene que ver la portación de indumentaria costosa. Se trata de qué prendas se eligen y cómo se usan.

A rasgos generales, el estilo expresa el sentido de armonía que tiene el individuo para presentarse frente a otros, su osadía para llamar la atención, o su comodidad al pasar desapercibido.

4. Egocentrismo

Dirigir todos los temas de conversación a uno mismo, interrumpir al prójimo constantemente para acotar cosas, y creer que siempre se tiene la razón, son actitudes que denotan la falta de interés en el interlocutor, y que lograrán que se aleje, definitivamente.

5. Victimismo

A la hora de socializar, las personas tienen preferencia por otras que mejoren su estado de ánimo, y sean capaces de entender sus emociones, en vez de restarles importancia alegando que “Lo que a mí me ha sucedido, ha sido peor”.

Cuando el tedio y el desánimo abundan querrán palabras de aliento, no ratificar que están inmersas en un pozo.

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